Muy bien por la reciente inauguración del Tecnoparque del SENA en la comuna cuatro del municipio de Soacha; una obra que seguramente generará empleo, una infraestructura que le da vida a este sector deprimido de la ciudad, un espacio de oportunidades para los y las jóvenes de Soacha. Pero… ¡cuidado¡ Su inauguración puede ser una cortina de humo para tapar los grandes problemas que enfrenta el actual gobierno nacional, en una época de campaña electoral.


Sé que hablar con la verdad duele y seguramente hiere susceptibilidades, pero es que en una época como la actual cualquier obra que inaugure el presidente huele a campaña.

No es un secreto que la inauguración del Tecnoparque se había previsto para septiembre de 2009, pero sólo se hizo hasta el pasado fin de semana «dizque» porque el señor presidente no había tenido tiempo de venir. Basta con relacionar la época para pensar de inmediato que se trata de jugadas propias de la política colombiana para que la gente tenga en su memoria «las buenas obras del actual gobierno», teniendo en cuenta que estamos a menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales y que lo más predecible es que el presidente Uribe se vuelva a lanzar para aspirar a un tercer mandato.
No quiero que me interpreten mal. El Tecnoparque es una obra bellísima, benéfica para Soacha, generará empleo y dará oportunidades a los y las jóvenes del municipio. Pero lo que no comparto es la dilatación de su inauguración para acercarla a la fecha de las elecciones presidenciales y jugar a la «Ley de Confucio». No se trata de hablar mal del presidente y de su política de Seguridad democrática, pero sí es una invitación a la reflexión, al análisis, a la meditación.

Basta con revisar varios aspectos para que cada soachuno, cada cundinamarqués y cada colombiano analice desde su óptica si es bueno pensar en elegir nuevamente a un presidente que enriquece todos los días a los ricos y empobrece cada vez más a los pobres.

Invito a cada lector de esta página a que lea los recientes decretos expedidos por la supuesta «Emergencia Social» para que se entienda el alcance de las medidas y políticas de un gobierno que golpea sin compasión a la clase media y pobre del país. Y es que las nuevas medidas que atentan contra la salud de los colombianos ni siquiera fueron discutidas en un país supuestamente democrático; ahora está de moda hacer todo por decreto, es decir no hay pluralidad, no hay participación, no hay debate en las decisiones, sólo existe la voluntad de un presidente y sus ministros para decidir por 40 millones de colombianos; me parece que en otro lado a eso le llaman «dictadura».
No olvidemos tampoco lo del famoso «Agro Ingreso Seguro»; un programa que supuestamente nació con el fin de incentivar al campo colombiano y darle oportunidad a los desplazados para que regresaran a su tierras a cultivar y formar microempresas agropecuarias, a través de líneas de crédito blandas y con la posibilidad de acceder a subsidios como incentivo para fortalecer el sector rural del país. Sin embargo, todo resultó ser un paradigma y una estrategia para que el señor presidente y su ministro de agricultura de la época, el hoy aspirante presidencial Andrés Felipe Arias, pagaran favores políticos y beneficiaran a los ricachones que les han sido fieles a sus intereses. ¿Será justo que mientras a un pobre campesino le ponen todas las trabas del mundo para tramitar un miserable préstamo de cinco o diez millones de pesos, el gobierno, a través del AIS otorgara subsidios a los ricos y poderosos del país por sumas millonarias de mil, tres mil y hasta cinco mil millones de pesos? Juzguen ustedes.

Tampoco olvidemos lo de los falsos positivos de Soacha, bueno, y de muchas otras partes del país. ¿Será honesto un gobierno donde miembros de su ejército matan a jóvenes inocentes y necesitados para presentarlos como guerrilleros y delincuentes? ¿Será que el actual gobierno es honesto con el tratamiento que le dio a las pirámides y a la crisis financiera que ello desató cuando descaradamente los únicos que tienen «licencia para robar» son los bancos que pertenecen al mismo sistema montado por el gobierno? ¿O es que es sano y democrático que las entidades bancarias del país cobren elevados intereses y paguen «boronas» a los ahorradores, o que le quiten la casa a un colombiano que la ha pagado hasta tres y cuatro veces, simplemente porque la misma crisis del país no le permite seguir pagando elevadas cuotas debido al desempleo y a las pocas oportunidades suministradas por el Estado?
Cualquier Uribista diría que estoy en contra del señor presidente, de sus políticas y programas, pero en realidad lo que quiero es que no suframos de amnesia y analicemos muy bien que no todo es color de rosa.
Podría seguir enumerando cantidad de falencias y medidas tomadas por este gobierno en contra de la clase pobre del país, como el recorte a la educación, el cierre de hospitales, el bajo presupuesto para la cultura, la transformación del SENA, que ahora se dedicó a cursitos de 40, 60 y 100 horas, y qué no decir del famoso aumento del salario mínimo. ¿Se han detenido ustedes a hacer cuentas que este año el salario subió «por decreto» tan sólo 600 pesos diarios, cuando el mismo Estado incrementó el transporte, los insumos, los seguros, los alimentos….. Y todo, absolutamente todo…?

Bueno. Pero nuestro tema era el Tecnoparque del SENA. Muy buena obra, es cierto, pero para qué tanto escándalo cuando el gobierno nacional está super endeudado con Soacha y todo lo que se haga será mínimo frente al gran daño que el municipio ha recibido por las políticas nefastas del gobierno nacional.
La invitación es a la reflexión, al análisis, a no pasar entero. Una última cosa, estamos en campaña electoral. En Marzo son las elecciones para elegir Cámara y Senado, y en Mayo, si es que el señor presidente no dice otra cosa, serán las presidenciales. Y recordemos que en Soacha hay alrededor de 200 mil electores, una cifra comparable con un apetitoso ponqué que todos los políticos y politiqueros del país aspiran a saborear. De nosotros depende. ES LA ÉPOCA DE DESPERTAR… DE NOSOSTROS DEPENDE. ¡VIVA SOACHA!.