Edwin Andrés Molina, un joven de 16 años que hacía nueve meses había perdido su libertad al parecer por robarse un celular, fue asesinado el pasado viernes en un centro de reeducación del ICBF de Soacha. Lo paradójico es que su muerte se produjo el mismo día que fue trasladado desde Bogotá.


Cuenta don Edilberto Roa, abuelo del joven asesinado, que a Edwin lo tenían internado en un centro para menores infractores en Bogotá y que a pesar de las súplicas suyas y del joven para que no lo trasladaran a Soacha, el pasado viernes decidieron remitirlo. Lo que nadie se imaginada es que ese mismo día fuera atacado por tres jóvenes internos, quienes le causaron heridas mortales con arma blanca.

La familia del joven muerto asegura que hay varias irregularidades en este asesinato. Por un lado cuentan que a Edwin sólo le faltaban 45 días para obtener su libertad, y que a pesar de suplicar para que no lo llevaran a Soacha, porque había recibido amenazas por delatar un supuesto motín, el traslado se hizo efectivo. Otro hecho es que a ellos sólo les avisaron de lo sucedido al día siguiente del asesinato, además el menor fue trasladado a Medicina legal en Bogotá como un NN.

El Defensor de familia del ICBF, César Cruz, aseguró que el traslado se dio por orden de un juez de menores y dijo que desconoce por qué Edwin Molina entró como NN a Medicina Legal.

Entre tanto, el abuelo del joven acusó al Defensor de familia del ICBF de intentar ‘chantajearlo’ para evitar que los hechos salieran a la luz pública, pero Cruz negó los señalamientos.

Por ahora las autoridades investigan la razón por la cual asesinaron a este joven de 16 años, en hechos que aún se desconocen.