Hace tan solo diez meses se empezó a instalar la nueva nomenclatura del municipio luego de un largo proceso de estudio y análisis para darle orden a la ciudad. Todas las direcciones se modificaron y el mismo contratista fue el encargado de colocar las placas en las viviendas, pero muchas de ellas ya se encuentran en el piso.


El viernes 25 de octubre de 2013 se colocó la primera placa de la nueva dirección, acción acompañada por el mismo alcalde Juan Carlos Nemocón. Fueron los negocios y viviendas del parque principal de la ciudad los que empezaron a lucir una placa de color vinotinto y blanco en sus fachadas, resultado de un proceso que duró alrededor de 21 meses, desde que se presentó el proyecto de acuerdo al Concejo municipal, en noviembre de 2012.

Sin duda la ciudad requería un orden vial y domiciliario, y para ello era necesario cambiar radicalmente las direcciones. Aunque el Concejo devolvió inicialmente el proyecto, la Secretaría de planeación insistió hasta que el cabildo lo aprobó.

Seis meses después de que el cabildo aprobara el proyecto de acuerdo No. 35, el cual dio vía libre para implementar un nuevo modelo de nomenclatura vial y domiciliaria en el municipio de Soacha, el municipio abrió la licitación pública No. 8 de 2013, cuyo objeto fue la implementación del nuevo modelo de nomenclatura vial y domiciliaria a través de la materialización en el área urbana del municipio de Soacha. El lunes 16 de junio de 2013 fue adjudicado el contrato para instalar las nuevas placas a la Unión Temporal ‘Nomenclatura Soacha’ por un valor de dos mil quinientos dieciséis millones, ochocientos cinco mil pesos ($2.516.805.000,00) y un plazo de ejecución de 8 meses, a partir de la firma del acta de inicio que se hizo dos semanas después.

Hasta aquí todo está bien porque la ciudad requería ese orden en las direcciones. Sin embargo el proceso tuvo algunos tropiezos por el camino. El jueves 8 de mayo de 2014, el Secretario de Planeación de Soacha, Orlando Ramírez, denunció que los delincuentes estaban atracando a los contratistas encargados de instalar las nuevas placas, y muchos ciudadanos se quejaron de la confusión que causó el cambio radical de las direcciones de sus casas y negocios.

Ahora, en agosto de 2014, las quejas se enfocan en la irresponsabilidad de los contratistas a la hora de colocar las placas, muchas de las cuales se cayeron al piso y se las robaron.

“Hace como ocho días yo salí y de repente vi la placa en el piso, pero no era la de mi puerta sino la que colocaron en la esquina de la casa del vecino”, dijo Misael Sánchez, residente en la Fragua.

A sólo una cuadra de ahí otra placa estaba en el piso. La que identifica la Calle 6B con carrera 5B, en el barrio Villas de Santa Rosa de la comuna dos.

En la comuna seis también varios habitantes se quejan del afán de los contratistas ya que las placas apenas fueron aseguradas con dos pequeñas puntillas, algunas de las cuales no fueron clavadas completamente.

El problema ahora es quién responde por las placas que se pierdan porque su lámina es muy llamativa para los recicladores y ladrones de objetos metálicos que están al acecho de cuanto objeto les sirva.