La idea es que el banco de datos tenga digitalizadas miles de imágenes que muchas veces se pierden en archivos policiales o colecciones privadas. Lingüistas e historiadores de arte participan en este proceso que busca reivindicar al arte urbano como testigo de la expresión en las ciudades.


Odiados por muchos, amados por pocos, los grafitis son una forma de expresión cultural que merece un lugar en la investigación académica, creen expertos en Alemania.

El lienzo es multifacético: un túnel, una pared, un vagón de tren. Los artistas, jóvenes, mayormente de 14 a 18 años y prácticamente imposibles de localizar. La obra, palabras pintadas con aerosol, códigos y también dibujos. Las pintadas callejeras o grafitis son ubicuas, pero esta forma de arte ha tenido hasta ahora una existencia más bien marginal en Alemania. Sí, hasta ahora.

Científicos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) y de la Universidad de Paderborn se han propuesto revertir la situación y crear a partir de abril el primer banco de datos en el que estarán digitalizadas cientos de miles de fotos de grafitis. Estas pintadas desaparecen muchas veces con la misma rapidez con la que llegaron a muros y paredes. Lo que queda de ellas son fotos de la policía, documentaciones fotográficas de colecciones privadas o de archivos públicos.

No son mamarrachos que afean las fachadas, sino “testigos importantes de la expresión escrita en las ciudades”, explica la lingüista Doris Tophinke, de la Universidad de Paderborn, quien dirige el proyecto junto con el historiador del arte del KIT Martin Papenbrock. La primera etapa comprenderá la digitalización de unas 120.000 fotos tomadas en las ciudades de Colonia, Múnich y Mannheim entre los años 1983 y 2015.

Hasta medio millón de fotos

El proyecto para la creación del llamado “Sistema de Información de Grafitis en Alemania” tendrá una duración de tres años y será financiado con recursos públicos de la Sociedad Alemana de Investigación. “Lo que hacemos es investigación básica”, señala Papenbrock. “Los grafitis tuvieron hasta ahora un papel marginal en la investigación porque no pertenecían al canon de la historia del arte”, lo cual es una pena debido a que muchas de las pintadas coloridas plantean cuestiones muy interesantes.

Las fotos serán catalogadas según el lenguaje, el tipo de letra y si son nombres, grupos de palabras, preguntas, insultos, tags (firmas), throw-ups (de dos colores), comments (comentarios) y si contienen elementos de estilo como líneas, estrellas, burbujas. “En el mediano plazo queremos ampliar el volumen del banco hasta unas 500.000 fotos” de otras ciudades como Berlín, Hamburgo y Fráncfort, cuenta el historiador del arte.

Fuente: RevistaArcadia.com