Un espacio de diálogo y reconocimiento sobre una de las principales problemáticas sociales de Soacha fue el que se dio durante la realización del primer ‘Foro de política pública de víctimas en municipios receptores: Soacha, un escenario de construcción de paz’, en el cual se recogieron elementos importantes que servirán para la formulación de esta política pública.


Durante el foro hubo la posibilidad de dialogar acerca del impacto que ha tenido la violencia en Colombia, particularmente en municipios como Soacha, que de acuerdo a datos estadísticos es la segunda ciudad del país que más población víctima recibe en su territorio. A través de la visión de diferentes panelistas y personas que han padecido la violencia en carne propia, se habló de las dificultades que trae para la ciudad ser epicentro del recibimiento de población víctima, pero también de las posibilidades que hay para que esta problemática se convierta en una oportunidad para Soacha:

“Estoy haciendo una investigación acá desde hace cuatro años, acerca de los procesos de inclusión de las personas víctimas del conflicto en Soacha. Estuve en un albergue en donde conocí muchas personas que llegaban al municipio, entonces empecé a mirar cómo era ese proceso de llegar, encontrar familias y construir comunidad. Después de eso, la idea fue dar a conocer los resultados y empezar a utilizar todos los conocimientos que se han adquirido en la investigación para ponerlos al servicio de la comunidad”, explicó Sebastián Ramírez, candidato a Doctor del Departamento de antropología de la Universidad de Princeton en Estados Unidos y una de las personas que organizó el foro, en conjunto con los estudiantes de Trabajo Social de la Universidad Minuto de Dios.

“Por esta razón fue que realizamos este foro, precisamente para crear espacios donde la gente pueda conocer la investigación que se ha hecho y los procesos de política pública que se han realizado durante los últimos cuatro años, con el propósito de establecer espacios en los que la población nativa y la población víctima del conflicto puedan conocerse y conocer la realidad del municipio y de las poblaciones víctimas, para que puedan generar escenarios de paz”, agregó Ramírez.

Según manifestó Ramírez, para muchas personas el fenómeno del desplazamiento es una pérdida enorme de vivienda, seguridad y dignidad, señalando que esta situación es considerada una violación a los derechos fundamentales de las personas. No obstante, aseguró que al mismo tiempo la llegada de estas personas al municipio, abre muchos espacios y oportunidades que quizás ellos no tenían en sus lugares de origen:

“La realidad del desplazamiento se da por el abandono del Estado, por lo que al estar en estado de abandono estas personas son mucho más vulnerables al desplazamiento, por eso llegan a municipios como Soacha. Algo importante que se ha recogido durante la jornada, es la necesidad y el deseo de coordinar entre los diferentes niveles del gobierno. Se necesita una coordinación más profunda y de buena fe, pues muchas veces esa coordinación no se hace de buena fe, sino en un entorno de competencias entre cada nivel. También se ve la necesidad de crear espacios alternativos de participación, porque es necesario que las personas víctimas del conflicto tengan injerencia en esta política pública que se está desarrollando. Necesitamos que las personas sepan qué es un PAV (Punto de Atención a Víctimas) y puedan participar en su creación para ser veedores de su cumplimiento”, sostuvo el candidato a Doctor de la Universidad de Princeton.

Otras perspectivas:

Uno de los hechos destacados del foro, fue la presencia de dos de las mujeres que hacen parte de las ‘Madres de Soacha’, quienes desde su experiencia y el giro que dio sus vidas a partir de los mal llamados ‘Falsos Positivos’, hablaron de la importancia de preservar la memoria en casos como este, para garantizar que no haya impunidad y que la justicia sea efectiva, con el propósito de alcanzar la reparación y la paz:

“Estamos haciendo memoria y exigiendo que haya justicia, no sólo para los jóvenes de Soacha, sino para las víctimas que hay en muchas regiones del país, donde hay bastantes casos en la impunidad. Nosotras como soachunas queremos que la gente conozca la verdad y sepa que estos jóvenes no eran delincuentes, como los han hecho ver, pues ellos eran jóvenes humildes que tenían principios. Por eso buscamos que todas las personas estén enteradas de lo que sucede a su alrededor, porque muchos muchachos son víctimas de aquellas personas que vienen y los engañan con propuestas de trabajo, pero se los llevan para luego matarlos y hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate. No podemos olvidar a los jóvenes asesinados, ellos siguen vivos”, manifestó Carmenza Gómez, Madre de Víctor Fernando Gómez y John Nilson Gómez, dos de los jóvenes asesinados por miembros del Ejército en los Falsos Positivos.

Por último María Fernanda Pérez, miembro de la Dirección de museo del Centro Nacional de Memoria Histórica, indicó que desde esta entidad se ha hecho un aporte que consiste en entablar la relación existente entre la memoria histórica y la construcción de escenarios de paz, partiendo de la idea de que la construcción de memoria histórica es un elemento fundamental para construir la paz, reconocer a las víctimas y dignificarlas. De acuerdo con Pérez, la memoria histórica aporta para superar la estigmatización que desde zonas urbanas se les hace a las víctimas provenientes de zonas rurales, porque muchas veces hay una culpabilización, asegurando que estas personas eran guerrilleros o paramilitares, y que por ello tuvieron que desplazarse:

“Hay un desconocimiento social muy grande de lo que sucedió, por lo que se tiende a revictimizar a las víctimas. Por eso es que la memoria histórica es fundamental, para que la sociedad conozca lo que sucedió y le aporte a reconstruir la dignidad de las víctimas, para dar a conocer a la sociedad lo que sucedió, de modo que estas personas sean tratadas con más dignidad y respeto. Se tiende a mirar el desplazamiento como una carga para los municipios receptores, pero creo que también hay que enfocar la mirada hacia cuál ha sido el aporte positivo de esta población cuando llega, es decir, cómo es su aporte en la construcción de la ciudad”, concluyó María Fernanda Pérez.