La preocupación ronda a la comunidad de Junín en la comuna cinco por culpa de la delincuencia que ha aumentado debido a la presencia de algunas chatarrerías en la zona residencial, adicionalmente la parte conocida como “La plazoleta”, también es foco de delincuencia.


La inseguridad sobre la calle 31 en el sector de Junín está aumentando considerablemente, al menos así lo piensan sus residentes, quienes han presenciado algunos atracos en esta zona, sin que hasta el momento se tomen medidas de fondo para judicializar a los responsables. Sin embargo, algunas personas coinciden en que este fenómeno se da por la permanencia de algunas chatarrerías sobre el sector.

“Aquí hay mucho niño y lastimosamente las chatarrerías traen una mala influencia y no hay una legislación que controle eso, pero es que esta zona de la carrera novena hacia abajo es brava, usted va a las siete y ocho de la noche y le quitan todo lo que tiene, es más, antes se paraban grupos de a seis ladrones en cada esquina y “pisteaban” al que fuera, bueno, a uno no porque ya lo han visto varias veces en el barrio, pero alguien desconocido no corre con la misma suerte”, afirmó Eduardo Tejeda , poblador de Junín.

Además, la comunidad se torna preocupada porque estos negocios se prestan para que aquellos amigos de lo ajeno que han robado, lleven sus “botines” y los coloquen a la venta en estos lugares, fortaleciendo de esta manera el mercado negro e ilegal de mercancía. Por otra parte, la abundancia de recicladores tampoco es del agrado de las personas consultadas acerca del tema, por lo que exigen la intervención de algún ente gubernamental.

“Yo no estoy en contra del trabajo, al contrario, pues si los dueños de chatarrerías pueden demostrar que no compran artículos robados, no habría que decirles nada, pero es que uno ve y llegan allí personas hasta en estado de drogadicción, de todas formas hago la aclaración que no son todos, pero donde hay uno, hay más”, asegura Rubén Gutiérrez, peatón que transitaba sobre la carrera 9.

Como si esto fuera poco, hay que mencionar que los delincuentes también aprovechan la facilidad para esconderse en el sector conocido como “La plazoleta”, dado que allí las casas fueron evacuadas por un daño referente a filtraciones de agua y posible derrumbe. Allí, los consumidores de droga se camuflan y proceden a realizar sus prácticas delictivas. También utilizan las canecas que están pegadas a los postes para esconder armas, drogas, atracar o ingerir sustancias para cometer sus fechorías.

Mientras tanto, si bien la policía hace sus rondas matutinas, la comunidad exige que se actúe de una manera menos laxa con los delincuentes, aunque saben que es muy difícil hacerlo porque la gran mayoría de malhechores son menores de edad:

“He visto que traen a veces un CAI móvil, pero los policías se quedan adentro como si tuvieran miedo de salir a atrapar a quien hace el mal, nosotros hemos pensado como propietarios de viviendas, colocar algunas rejas que nos protejan de ladrones y viciosos, pero la falta de compromiso o de organización nos dificulta mucho llevar a cabo estas iniciativas, es por eso que pedimos que mientras pensamos en una estrategia diferente, la policía nos colabore un poquito más”, dijo José de Jesús Barraza, vecino del sector.