La otrora caida de agua de 150 metros, admirada por su belleza y esplendor natural, cuna de la leyenda muisca de Bachué y Bochica, es hoy un monumento a la sequía, con olores fétidos e insoportables para el ser humano.


Los libros de consulta y las enciclopedias aún utilizan términos admirables y un lenguaje generoso al referirse a uno de los sitios más hermosos que tuvo Soacha hasta que vino la entonces empresa de Energía de Bogotá a desarrolar su proyecto hidroeléctrico:

estacion-policia-1.jpg«El Salto del Tequendama es una cascada natural de Colombia, ubicada en la provincia del Tequendama en el Departamento de Cundinamarca. Está ubicada a aproximadamente 30 km al suroeste de Bogotá. Después de hacer un apacible recorrido de más de 100 km por los verdes campos del altiplano cundinamarqués y de la Sabana de Bogotá, el Río Funza o Bogotá cae desde una altura sobre el nivel del mar de 2.467 m aproximadamente 157 m sobre un abismo rocoso de forma circular formando la cascada.

Sus contaminadas aguas también son usadas para la generación de energía, a través de la planta de El Charquito en cercanías de la población de Santandercito. La majestuosidad del paisaje ha convertido al salto en un centro de atracción turística que ha ido mermando su interés por efecto de la contaminación del Río Bogotá, y de la disminución del caudal; en la actualidad esto causó el cierre del Hotel del salto, un lujoso hospedaje inaugurado en 1928 y conocido por su arquitectura, cuya estructura abandonada se encuentra contigua a la caída de agua».

Pero factores como el fenómeno del niño, la desviación del río Bogotá y las obras de Emgesa, prácticamente acabaron con esta hermosa caida natural.

Un reciente artículo publicado por el diario el Espectador se refiere a la triste realidad del Salto y anuncia: «El agua ya no cae por ese abismo rocoso de más de 150 metros de altura y al final de lo que antes era una maravillosa cascada, lo único que queda es un pequeño pozo oscuro repleto de basura que hiede.

Los habitantes de esta zona del departamento de Cundinamarca se quejan por la cantidad de infecciones que han surgido debido al estancamiento de las aguas y muchos temen que si esta situación se prolonga, también puede llegar el dengue. Desesperada al ver morir este patrimonio, la comunidad de Soacha, municipio al que pertenece el Salto del Tequendama, instauró una acción constitucional para que se ejecute un plan de tratamiento de aguas residuales y se instalen conectores que eviten que las aguas negras se sigan mezclando con las del río Bogotá, encargadas de alimentar esta cascada.

Según el personero de Soacha, Fernando Escobar, “en la medida en que no se aplique el plan de tratamiento de aguas residuales, el Salto del Tequendama no podrá volver a tener vida”. Para Escobar los problemas comenzaron cuando, en los años 30, se desvió el cauce del río Bogotá para crear la laguna del Muña. A esto se suman los trabajos de la electrificadora Emgesa, la cual recoge el agua que formaba la cascada natural para alimentar seis plantas de energía y la fuerte sequía que azota a la región por cuenta del fenómeno de ‘El Niño’.

Una funcionaria del Ideam, quien pidió no revelar su nombre, asegura que los niveles de todos los ríos del país han bajado mucho, incluido el de Bogotá, pero que en el caso del Salto del Tequendama el problema está relacionado con los embalses, a los cuales están alimentando a costa de la subsistencia de esta caída natural».

Lo cierto es que con la ausencia de agua en el Salto del Tequendama, Soacha pierde a uno de los sitios naturales más hermosos que hay en su territorio. Y como si fuera poco los turistas que se atreven a visitar la vía a Mesitas, en buena parte del recorrido encuentran un olor insoportable que sólo trae mala imagen para el municipio y el país.

Bueno sería que las autoridades de Soacha construyan un plan para recuperar el Salto del Tequendama, con el fin de convertirlo de nuevo en un agradable sitio turístico, y que sirva de paso para mejorar la imagen tan deteriodada que tiene el municipio.