La conversación muestra la cruda realidad que se vive a diario en los hospitales y clínicas de Bogotá por el elevado número de contagios.

Una ambulancia llega con un paciente al hospital de Meissen en estado crítico por sospecha de COVID, pero el personal médico no lo deja bajar porque asegura no tener disponibilidad.

Aquí la conversación:

  • Personal de ambulancia: “Un paciente con una sospecha de covid, lo mandaron hasta acá, para Meissen y el doctor dice que no están recibiendo estos pacientes, él le hace el triage y dice que lo direccionemos al Tunal”.
  • CRUE: “Pero, ¿por qué no están recibiendo los pacientes? Ahí tiene que haber alguna novedad, del por qué no están recibiendo los pacientes ahí”.

En otro momento, la propia IPS argumenta no tener disponibilidad de equipamientos para la oportuna atención del paciente:

  • Médico de triage: “¿Cómo estás?, buenas tardes. Mira hablas con el médico de urgencias, el médico del triage, lo que pasa es que no tenemos puntos de oxígeno y tengo la comunicación que pasó la dirección del hospital y que se pasó a referencia y que se les pasó a ustedes indicando que no contamos con puntos de oxígeno, ni con ventiladores. El paciente requiere un punto de oxígeno y no tenemos, ni bala, ni puntos de oxígeno disponibles”.
  • CRUE: “¿Cómo le va?, habla con el doctor (inaudible) de la Secretaría de Salud. Yo le informo, varios hospitales, y cuando le digo varios es casi todos los hospitales, están en la misma situación. Cuando se dirige allá el paciente es porque está con una inminente falla ventilatoria, es el que está más cerca (…) no es pertinente negar la atención a un paciente, a que nos ponemos a pasear un paciente para otros lados y menos en esas condiciones”.

El tiempo pasa y el paciente, que necesita ser atendido con urgencia, sigue dentro de la ambulancia.

  • Personal de ambulancia: “Definitivamente no nos van a recibir el paciente”.
  • CRUE: “Es un riesgo que ustedes salgan con ese paciente, en cualquier momento puede entrar en paro. Entonces el paciente se queda ahí”.

A pesar de las condiciones que presenta el paciente, persiste la negativa de la IPS y su salud se agrava.

  • Personal de ambulancia: “Central, no se ha solucionado nada, la cardiaca del paciente aumenta y la saturación disminuye, central, por favor colabórenos”.
  • CRUE: “Pero por qué no pueden bajar el paciente, es que les están obstruyendo la entrada de urgencias, les están obstruyendo la puerta de la ambulancia, ¿por qué no lo pueden bajar?”.
  • Personal de ambulancia: “Tengo los dos médicos urgenciólogos acá en la salida, y acá tengo las puertas abiertas y no me permiten el descenso del paciente”.
  • CRUE: “Cuénteme haber una cosa, los médicos le están obstruyendo la sacada de la camilla, porque es que necesito saber para mandar la Policía que les puede colaborar”.

Esta vez la emergencia se resolvió y la persona fue atendida, pero su vida dependió de la comunicación entre el personal de ambulancia, el Centro Regulador de Urgencias y emergencias (CRUE) y los médicos que los reciben en la IPS.

Varias denuncias indican que son aproximadamente dos o tres horas las que tienen que esperar los pacientes en los hospitales para ser atendidos, incluso muchas veces no los dejan bajar de las ambulancias debido a la sobreocupación y al colapso de las fuentes de oxígeno.

Fuente: Noticias RCN.