Una de las grandes dificultades que viven las comunidades indígenas de La Guajira es la escasez de agua y por eso, un prototipo de sistema de desalinización de agua hecho por Jhonn Fredy Aguilar Ariza, magíster en Ingeniería – Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia, se convierte en una alternativa que le ofrece una oportunidad a esa población, mucho más con la emergencia actual que ha afectado a miembros de la etnia indígena wayúu.

Mediante el desarrollo y la implementación de un sistema de desalinización, proceso por el cual se elimina la sal del agua y que está basado en energía solar, las familias de las comunidades indígenas wayúu de La Guajira podrían recoger a mediano plazo entre 7 y 8 litros de agua al día, lista para su consumo, de forma segura, eficaz y económica, gracias al uso de materiales nacionales y el aprovechamiento de la radiación solar.

Allí, solo el 21,1 % de la población indígena tiene acceso a servicios de acueducto, el 11,8 % a alcantarillado y el 13,2 % a recolección de basuras. El aprovisionamiento de agua para la preparación de alimentos está dado por los sistemas o fuentes de agua, así: el 35,7 % se hace de los “jagüeyes” (zanja llena de agua de lluvia), el 19,3 % de pozos con bomba, en 13,4 % de ríos o quebradas (en épocas de lluvia) y apenas un 11,4 % de acueducto público.
 

Con este panorama, el prototipo desarrollado por Jhonn Fredy Aguilar Ariza, magíster en Ingeniería – Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), sería una alternativa, en especial para familias y comunidades asentadas cerca al mar, o con acceso a jagüeyes para el almacenamiento del agua lluvia.


El desalinizador es un sistema que utiliza una sola capa de evaporador y condensador solar plano, alineado en una matriz vertical de aluminio con un geotejido de fibras sintéticas y cubierto con aislamiento de carboxilato (éster de acetato) transparente. La estructura similar a un panel mide alrededor de 1,20 m de ancho por 2,50 a 3,0 m de alto, y tiene una inclinación de 45°.

El sistema funciona cuando se llena un balde con agua de mar, direccionada por una manguera al interior del panel para que las fibras sintéticas de color negro se humedezcan. Los rayos del sol impregnan el agua que se evapora y choca contra la cubierta, haciendo que el vapor se condense en gotas de agua libres de cloruro (sales) y se deslice hacia un recipiente vacío colocado en la parte inferior. (“La Serranía del Perijá en La Guajira cuenta con una área protegida”)

“Parte de los materiales que se consideraron en el proyecto estuvieron en función de los recursos de la comunidad, pues parte de la iniciativa también consiste en que ellos puedan replicar el prototipo, ya que la mayoría de las familias compran botellones de 20 litros de agua o deben esperar a las tanquetas con agua, algo que ocurre de forma muy esporádica y que les cuesta cerca de 2 millones de pesos al año”, explicó Aguilar.

Las pruebas con el prototipo se hicieron por 20 días en zonas indígenas y evidenciaron un rendimiento de entre 7 y 8 litros de agua diarios en promedio, aunque en los días más soleados se podrían recoger entre 13,5 y 15 litros por módulo.

Fuente: Unimedios y lanotapositiva.com