Entre teatro, pintura, ballet, música y otros talleres que ofrece la Casa de la Cultura, se han involucrado los jóvenes para ocupar el tiempo libre en una actividad que sirve de entretenimiento o de formación a quienes toman la opción de dedicarse profesionalmente al arte.


Es así como los jóvenes que pertenecen a la escuela de música ven en sus momentos de ensayo una oportunidad para adquirir conocimiento en cuanto a instrumentos y la posibilidad de alejarse de costumbres no beneficiosas para ellos.

Con los acordes de violines, guitarras, chelos, batería y bajo, se desarrollan los talleres de música que se implementan en la casa de la cultura del municipio. La escuela lleva año y medio, pero los procesos no han sido continuos, dado que no hay una contratación estable de los profesores para seguir cada uno de los niveles; estos pueden durar entre tres y nueve meses. “El objetivo es institucionalizar por decreto el programa y lograr una estabilidad en el tiempo de formación”, así lo expresa el profesor de música Wilfredo Valero.

El enfoque de esta escuela de música es la clásica, teniéndola como preparación fundamental para posteriores estudios universitarios que requieren más de 10 años de formación.

Los cursos son abiertos al público de todas las edades, desde los 7 años hasta cuando los ánimos lo permitan; los asistentes se clasifican según el conocimiento y el talento que tenga con los instrumentos para ofrecer formación formal y cursos libres; este último para aquellas personas que quieren tener la música como una distracción, allí se les enseña conocimientos básicos y metódicos para que ellos mismos los desarrollen a su medida y a su tiempo.

El programa formal es más académico, se tienen en cuenta asignaturas como la gramática, solfeo e historia, entre otras, que le ayudan al aprendiz al buen desarrollo musical, histórico, académico, pedagógico y técnico, tanto en contenido como en el instrumento.

El objetivo del “profe” Wilfredo, como sus alumnos lo llaman, es trabajar los talleres de extensión en colegios y comunas del municipio; su proyecto consiste en escoger los mejores monitores para que vayan a Instituciones Educativas y así poder trabajar y multiplicar los conocimientos.

Dentro del programa se implementará una nueva materia de música tradicional colombiana, el enfoque será tradicional nueva era, trabajando instrumentos como la bandola, el tiple y la guitarra, rescatando las raíces folclóricas colombianas, con la diferencia de tener la oportunidad de realizar composiciones y arreglos nuevos a este tipo de música.

Esta nueva materia nace de la idea de darle un reconocimiento a los grandes músicos colombianos que adquieren su formación en el país y que se van al exterior a mostrar lo que saben hacer; tal es el caso de Rafael Puyana, quien está haciendo quedar bien el talento colombiano en el exterior y rescatando las raíces de su país; otro personaje es Gentil Montaña, uno de los mejores guitarristas de Colombia.