Carlos Alonso Rodríguez Pardo es un soachuno de 34 años que hoy ocupa una de las tres subdirecciones de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ANLA. Llegó a este cargo gracias a su perseverancia, disciplina y cualidades profesionales, y es quizá la persona nacida en Soacha que hoy ocupa el cargo más alto del Estado nacional.

La ANLA  es la entidad encargada de que los proyectos, obras o actividades sujetas de licenciamiento, permiso o trámite, cumplan con la normativa ambiental.  Tiene tres subdirecciones, una de las cuales está a cargo de Carlos Alonso Rodríguez, un soachuno que inició  sus estudios en el Liceo Infantil Pequeñitos, pero que luego completó su  primaria en el Colegio Bolívar y en el Liceo Agustín Nieto Caballero, de donde se trasladó a un colegio Militar en Bogotá a terminar el bachillerato. Viviendo aún en Soacha, prosiguió sus estudios superiores en la Universidad de la Salle, allí se graduó como  Ingeniero  Ambiental y más adelante ingresó a la Universidad Javeriana donde terminó su  maestría en Gestión Ambiental.

En el bachillerato, Carlos Alonso fue excelente estudiante de química,  física y  cálculo, por eso se inclinó por una ingeniería, aunque también pensó en estudiar ciencias políticas.  “En ese momento estaba el boom ambiental en el país, entonces empecé a buscar y vi que era una carrera de futuro en la que podía hacer algo útil porque lo ambiental suena muy etéreo, pero si uno lo aterriza hace  cosas puntuales y útiles por el planeta “, sostuvo.

Su primer trabajo como profesional lo consiguió gracias a una amiga  que lo recomendó para dictar capacitaciones  en una  minera de Valledupar. “Esto fue algo de dos meses y medio, regresé a Bogotá y por referencia de un amigo llegué  al Ministerio de Ambiente; eso fue el 2 de enero de 2008 como profesional técnico apoyando la construcción de normatividad ambiental, puntualmente en emisiones fijas,  emisiones de las empresas y emisiones de los vehículos. Entré a buscar  y a entregar información para que la gente con más experiencia la procesara y expidiera  normas ambientales”, recuerda.

Como buen soachuno, en el Ministerio hizo muchos amigos con los que trabajó desde lo técnico, uno de ellos es el actual director  de la  Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Rodrigo Suárez. “En 2011  la entonces Viceministra de Ambiente lo llama a ocupar el cargo que yo ocupo hoy, es decir subdirector de la ANLA. Él se va del Ministerio y  estando allá me llama y  me dice que necesita gente que sepa tomar decisiones técnicas. Yo salgo de Ministerio después de cuatro años, paso a la ANLA y trabajo cerca de dos años apoyando un proceso que se llama Regionalización de Análisis de Recursos Naturales.  Después  voy y  hago una consultoría en el IDEAM  durante casi un año, y me salgo a trabajar independiente, a hacer consultoría ambiental en una empresa de un amigo, eso fue en septiembre de 2012”.

Estuvo seis años como independiente ayudando a construir  la empresa  de consultoría, la cual se acercaba a los industriales a enseñarles cómo ser responsable ambientalmente, cómo cumplir la norma siendo eficientes,  gastando  menos recursos y contaminando menos.

Así permaneció hasta  mediados de 2018 cuando le ofrecen el cargo de subdirector de Instrumentos, Permisos y Trámites Ambientales de la ANLA, una entidad que cuenta con más de mil personas y que está a la altura de un Ministerio. “Me llama el director y me dice yo quiero que sea mi subdirector porque usted ya conoce la entidad, ya sabe qué es lo que tenemos que  hacer. Después de  un mes pensándolo, digo que sí y llego a ocupar el cargo  el 19 de septiembre”.

Carlos Alonso cuenta que fue muy difícil la decisión porque se sentía muy a gusto en la empresa como independiente. “Fue un mes literal pensándolo con mi esposa y mi familia porque aunque llevaba seis años ayudando a construir esa empresa, que  es de un amigo a quien aprecio mucho y de alguna forma estaba en mi zona de confort; allá aprendí a vender proyectos, a ejecutarlos, a tener clientes, a asegurarlos  y la empresa iba en crecimiento”.  

¿Y hoy se  arrepiente de haber renunciado?  “Ni un solo segundo, aunque  como consultor manejaba mi tiempo, incluso había veces que me quedaba en la casa y disfrutaba un  60% del tiempo con mis hijos.  Pero aquí sabía cuál era el costo  familiar porque  no se puede manejar el tiempo, en cualquier momento entra una llamada  de la Presidencia, del Congreso, viajes, súbase a un avión y  vaya solucione un problema, resuelva trámites, en fin, entonces hicimos  un balance con mi esposa de los pro a corto, mediano y largo plazo, y los contra de tener  un cargo así”.

¿Qué diferencia al  Ministerio de Ambiente de la ANLA? “El Ministerio es la entidad que dicta la normatividad y el rector de la Política Pública ambiental del País, es el que dice para dónde vamos, mientras que la ANLA es una entidad adscrita al Ministerio, pero  independiente administrativa y  presupuestalmente, tiene autoridad,  jerarquía y jurisdicción  en todo el territorio nacional; es la encargada de evaluar la viabilidad ambiental de proyectos como hidrocarburos,  gran minería, grandes proyectos de generación de energía, infraestructura vial, aeropuertos, puertos y agroquímicos a gran escala”.

Este soachuno, hijo del actual presidente del Concejo de Soacha, Carlos Alonso Rodríguez Chía, padre de dos hijos, también ha sentido la problemática del municipio, incluyendo la inseguridad y la difícil movilidad por la Autopista.

Por ahora su  gran responsabilidad es con la ANLA, no solo con las cerca de  200 personas a su cargo, sino con  las decisiones que debe tomar.   “Este año manejamos cerca de 20 mil trámites ambientales. Tenemos el tema de post consumo a nivel nacional de bombillas, medicamentos vencidos, baterías usadas, aceite usado, llantas, incentivos tributarios del IVA y renta  para inversiones, de vehículos eléctricos, cables aéreos, proyectos de fuentes no convencionales de energía solar y fotovoltaicos, permisos de explorar la biodiversidad del país, el licenciamiento propio, además todos los vehículos que ingresan al país tienen  un visto bueno nuestro”.

Finalmente, Carlos Alonso Rodríguez Pardo envió un mensaje a los jóvenes de Soacha y los instó a insistir en sus sueños.

“Lo primero es que uno como pelao crea que es capaz de hacer lo que quiere; digamos que por las tecnologías, los tiempos, todo se ha acortado y el mundo cambia muy rápidamente.  Pero se cambia es porque alguien como uno se la creyó y fue capaz de crear un celular, una red social, el internet; creó tecnología, el   vehículo eléctrico y el día que alguien creyó,  hizo su sueño posible. Eso suena muy filosófico, pero es cierto, uno es capaz de cambiar las cosas en la medida que así lo crea”.