Pareciera que no hay nada en la tierra que pisamos pero contiene al menos un quinto de toda la biomasa del planeta.


Sí, bacterias, microbios, un mundo desconocido al punto de que científicos de la Universidad de California en Berkeley reconstruyeron los genomas de más de 2.500 microbios hallados en muestras de sedimentos y agua subterránea recogidas en un acuífero en Colorado, Estados Unidos.

Lo que hallaron fue una sorpresa: el genoma del 80 % de todos los filos conocidos de bacterias, una alta diversidad para una sola localidad y, además, 47 grupos de bacterias que no habían sido identificados, habiendo bautizado algunos de ellos.

Con el hallazgo reportado en Nature Communications conocieron distintas relaciones entre las comunidades de bacterias que son básicas para el clima de la Tierra y la vida, como los ciclos del carbono y el nitrógeno.

El estudio da luces sobre la alta diversidad y los procesos complejos que tienen lugar en uno de los reinos de la vida y en uno de los ambientes menos conocidos: el subterráneo que contiene un quinto de la biomasa terrestre.

“No esperábamos hallar esa increíble diversidad microbiana, pero sabemos poco de los roles de los microbios del subsuelo en los procesos bioquímicos y en un sentido más amplio no sabemos qué hay ahí abajo”, explicó Jill Banfield, científico y profesor en los Departamentos de la Tierra y Ciencia Planetaria, Ciencia Ambiental, Política y Manejo en Berkeley.

Karthik Anantharaman, primer autor del estudio dijo que “para entender mejor los microbios del subsuelo nuestro objetivo era tener acceso a sus genomas. Esto nos permitió descubrir una interdependencia entre los microbios mayor a lo que hemos visto antes”.

Tras tomar las muestras, las enviaron al Joint Genome Institute para la secuenciación con un método que aísla y purifica el ADN de las muestras y luego secuencia un billón de pares de bases al tiempo. Después los científicos usaron herramientas de bioinformática para analizar los datos.

Los nuevos filos y bacterias solo son una parte de la historia. Se descubrió el gran papel que tienen los microbios del subsuelo en los ciclos del carbono, hidrógeno, nitrógeno y azufre y por ende en el clima.

Mediante análisis metabólicos de 36% de los organismos detectados se centraron en un fenómeno en el cual los desperdicios de un microbio son el alimento de otro.

Por ejemplo en el caso de nitratos, contaminantes como resultado de los fertilizantes. Los microbios los reducen a nitrógeno gaseoso y en uno de los pasos lo convierten en óxidos nitrosos, y si no hubiera otros así que tomaran ese desecho, ese gas de invernadero saldría a la atmósfera.

Así con los otros ciclos, de lo que se deriva la importancia de ese intercambio benéfico bajo nuestros pies.

Fuente: ElColombiano.com