La serie ‘Madres Terra’, del fotógrafo cartagenero Carlos Saavedra, es la memoria del duelo de ocho mujeres madres de los denominados ‘Falsos positivos de Soacha’. Las fotos fueron tomadas en la zona rural del municipio y han circulado por Nueva York, Los Ángeles, Londres, Francia, Washington, Ciudad de México y Daca.


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Carlos Saavedra es el primer fotógrafo colombiano que obtiene el premio ‘Everyday Heroine Award grant’, otorgado por la Fundación Youmanity de Londres y la reciben aquellos fotógrafos capaces de capturar y convertirse en la voz de mujeres comunes y corrientes, cuya historia pasa desapercibida. El trabajo es contar la historia de estas mujeres, cambiando la forma en la cual se perciben las heroínas del día a día.

El periodista Felipe Sánchez Villareal, dialogó así con el fotógrafo:

¿Cómo fue el proceso de diálogo con las madres para hacer los retratos?

Yo les vine con la idea, pero digamos que a las madres lo que más les interesa es que su historia se sepa. Esa es su lucha: que la gente conozca su historia. Empecé a hablar con ellas, les dije que tenía este proyecto y les comenté sobre mis otras series, los trabajos con mujeres del campo y les dije que me gustaría enterrarlas. Al principio quedaron desconcertadas. Pero les expliqué que se trataba más de un renacimiento que de un entierro, que se trataba de esa tensión en las fotos en la que no se sabe si están sumergiéndose o saliendo, que era un tema ritualístico.

Obviamente para ellas no fue fácil estar en esa situación, porque les traía un montón de memorias. Y pasaron diferentes cosas. Algunas de ellas habían pasado por procesos de arte antes, entonces ya se habían acostumbrado a abrirse. Hay una cierta catarsis en ellas.

¿Qué fue lo que más te tocó de sus historias?

Hay un tema en Soacha y es la limpieza social. Los «falsos positivos» fueron una modalidad de limpieza social. Ha pasado en todos los lugares de Colombia, sigue pasando. Pero lo particular allí fue que usaron esa limpieza para juntar positivos. Entonces, yo siempre he pensado que, aunque hubo diferentes tipos de «falsos positivos», los de Soacha fueron particulares: eran chicos que, para las autoridades, «no importaban», «no eran relevantes para la sociedad», «tenían problemas». Los agarraron y los convirtieron en positivos amparados en las mismas modalidades de limpieza social que siempre han dominado sus barrios.

Eso sigue pasando todos los días allí: madres que dicen «se me desapareció mi hijo» van a todos lados, a las UPJ, a las autoridades y no, no están. Y es duro que sean tan normales para nosotros esas historias de guerra y desaparición. Varias de ellas fueron desplazadas por la violencia, llegaron a Soacha y les pasó esto. Un dolor doble.

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¿Dónde fue la sesión? ¿Qué tierra es esa?
Allá, en Soacha. Y la tierra era tierra que nos prestaban de los cultivos de fresa y demás que hay arriba de Soacha. Quería que se sintieran cómodas con su entorno, aunque muchas de ellas son desplazadas de otros lugares y llegaron a Soacha buscando otra vida.

En el caso de estas madres no parece solo una tierra fértil sino seca, como de entierro. Es como si estuvieran siendo cultivadas al tiempo que enterradas. ¿Pensaste en ese doble registro?

La muerte, por nuestro miedo, no se toca mucho. Pero hay que asumirla, porque sucede y tiene un significado. Lo particular de este caso en Soacha es que no se supieron detalles. Pero la tierra no era seca, esa tierra de las imágenes era toda tierra que nos prestaban. Era muy fértil, tierra de arado. Siempre subíamos arriba de Soacha, donde hay plantaciones de fresa, papa, todo, y nos prestaban esa tierra. Y es algo que es muy ancestral: la tierra produce vida, como el vientre materno. Ahí en la serie también mi idea era jugar con esa doble lectura, con esos símbolos.

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Lea reportaje completo: ‘Este fotógrafo enterró a las madres de Soacha para suturar sus heridas’ Felipe Sánchez Villarreal http://bit.ly/2erO9w1

Fotografía: Carlos Saavedra, serie ‘Madre Terra’, ganadora del premio ‘Everyday Heroine Award grant’