Luego de la celebración del día del agua y cuando se avecina el día de la tierra, un vergonzoso espectáculo de fotografías de las selvas chocoanas quemándose y animales muriéndose de sed en el Caquetá recorren las redes sociales de miles de colombianos que ven de manera impotente como se destruye su riqueza natural frente a los ojos ciegos de un gobierno indolente con su medio ambiente.


Cada 22 de marzo, por disposición de la ONU se celebra el día del agua, y cada 22 de abril el día de la tierra. Para el primer caso, este 2014 el tema propuesto fue agua y energía, en donde el compromiso de las naciones fue difundir estas cinco premisas:

1. El agua requiere energía y la energía requiere de agua.
2. Los suministros son limitados y la demanda es cada vez mayor.
3. El ahorro de energía es el ahorro de agua. Ahorrar agua significa un ahorro de energía.
4. El sector más pobre de la población necesita urgentemente el acceso a los servicios, tanto de agua y saneamiento como de electricidad.
5. Una mejor eficiencia en el uso del agua y la energía es tan imprescindible como son las políticas coordinadas, coherentes y concertadas.

Colombia, uno de los territorios con mayor biodiversidad del mundo, en donde sus ciudadanos tienen el lujo de bañarse, descargar el inodoro, lavar los carros, jugar y regar las plantas con el agua potable que falta en otros países, parece no darse cuenta que poco a poco pierde su riqueza. Según las estadísticas, nuestro país orgullosamente cuenta con el puesto número 12 en riqueza del agua y un deprimente 104 en protección del recurso hídrico.

Para celebrar el día del agua algunos ciudadanos crearon preámbulos sin precedentes para la memorable fecha.

Inicialmente, al parecer cazadores de tortugas manatí generaron un incendio en la selva chocoana para presionar al animal a que saliera de su escondite, pero lo que se salió de las manos fue la situación que generó una quema indiscriminada de este orgullo natural de la nación. Afirmó Codechocó, “la pérdida de flora, fauna y recursos naturales es incalculable. Se han encontrado especies como osos perezosos, serpientes, iguanas y micos totalmente calcinadas. También hay preocupación por los manatíes que habitan esa región y que han intentado salir de los bosques para resguardarse”. Como medida, la CAR ha declarado alerta roja en el sector y la presidencia de la República prestó sus helicópteros para controlar el desastre, sin embargo, residentes de la zona indicaron que muchos de estos no llegaron porque se encontraban dizque en combate.

Por su parte, la multinacional Drummond al parecer (sólo al parecer) se encontraba arrojando cemento al mar. Los directivos explicaron que lo que se veía era lodo y barro, lo cual no era un elemento contaminante. Es importante reconocer que como toda multinacional, Drummond ha traído “desarrollo y empleo” a nuestro país, por eso el tema de la contaminación deja de ser relevante en este párrafo porque el tema tampoco lo es para el país.

Para completar el preámbulo de la celebración, a partir de las denuncias hechas por las redes sociales, la revista Semana en su formato virtual publicó una importante nota en donde se informa que cerca de 20.000 animales han muerto por deshidratación en el Caquetá y que el problema de sequías en la región es muy grave. Aunque en el artículo se insinúa la presunta responsabilidad de las petroleras de la zona y también la irresponsabilidad de los gobiernos locales frente al cuidado de los humedales, lo primero aún no se puede demostrar porque no hay datos técnicos que lo soporten y como finalmente lo que importa es aventurarse en la zona para obtener un empleo bien remunerado, la erosión, sequía y muerte de ecosistemas tampoco es importante para un país biodiverso.

Pero sin ir más allá, nuestra Cundinamarca está en riesgo de perder más del 50% de reserva forestal, también con el argumento de desarrollo regional, así lo registró nuestro medio al inicio de este año: https://countcity.com/Cundinamarca-perderia-parte-de-su-reserva-forestal.

Y más cerca aún, en las montañas de nuestra Soacha, día a día vemos sin sorpresa que el deterioro ambiental se convierte en un acto cotidiano aceptado por la ciudadanía y sus gobernantes. Esto sin contar otra catástrofe ambiental cercana para el municipio, en donde otros territorios menos afectados han manifestado su rotunda oposición, pero Soacha abre sus puertas a la destrucción ambiental y arqueológica: https://countcity.com/Fuerte-oposicion-a-construccion-de

Durante la celebración del día del agua, diferentes representantes de los gobiernos nacional, distrital y municipales realizaron actos protocolarios y espectáculos políticos recordando la importancia del agua, situación que no trasciende de un show fotográfico. Y eso para los que se acordaron, pues en otros casos las autoridades ambientales parecen no existir, porque ni siquiera se habló del tema. Por otra parte, activistas y ambientalistas realizaron importantes reflexiones, incluso, cantaron por el agua y su actitud por preservar el líquido vital es constante.

Sin duda, el cuidado del agua no depende sólo de estos malos gobiernos que están más interesados en regalar el país y destruirlo a costa del beneficio de unos pocos, también depende de los miles de colombianos que diariamente tenemos la posibilidad de cuidarla y ahorrarla.

Por eso, bañémonos de a dos y cuidemos el agua.