El galardón se otorgó por el desarrollo de un innovador medicamento para el tratamiento de dos tipos de hipertensión pulmonar potencialmente mortales.


Equipo de Bayer y la universidad alemana desarrollan medicamento innovador para el tratamiento de dos tipos de hipertensión pulmonar potencialmente mortales.

El Premio Alemán del Futuro, distinción concedida en el campo de la innovación en ciencia y tecnología por el presidente de Alemania, fue adjudicado a un equipo de investigación y desarrollo de Bayer y del Centro de Investigaciones Neumológicas de la Universidad Justus Liebig de Giessen: los Dres. Johannes-Peter Stasch, Reiner Frey (ambos de Bayer) y Ardeschir Ghofrani (de la universidad de Giessen) recibieron el galardón en Berlín de manos del presidente alemán Joachim Gauck. La prestigiosa distinción se otorgó por el desarrollo de un innovador medicamento para el tratamiento de dos tipos de hipertensión pulmonar potencialmente mortales.

“Estoy muy satisfecho por este destacado reconocimiento para nuestro equipo. Después de que nuestro medicamento antitrombótico recibiera el Premio Alemán del Futuro de 2009, el intenso esfuerzo de Bayer en investigación e innovación se ha visto recompensado una vez más —afirmó el Dr. Marijn Dekkers, presidente del Consejo de Dirección de Bayer AG. El Premio Alemán del Futuro, máxima distinción del país en el ámbito de la innovación, destaca la importancia de la ciencia para la sociedad y pone de manifiesto la contribución de la investigación científica y médica de las empresas y las universidades para nuestro futuro”.

El equipo de Bayer y de la Universidad de Giessen, junto con otros científicos, desarrollaron un medicamento innovador para el tratamiento de dos tipos de hipertensión pulmonar potencialmente mortales. Las personas con hipertensión pulmonar sufren una disminución notable en su calidad de vida, con una fuerte limitación en su capacidad física, dificultad para respirar y desmayo por causas circulatorias. Esto hace que se sientan rápidamente fatigados incluso para realizar tareas domésticas y actividades cotidianas como subir escaleras. Si no se trata, la hipertensión pulmonar conlleva en pocos años a la muerte por insuficiencia cardíaca.

La Academia Alemana de Ciencias Técnicas fue quien nominó al equipo de proyecto del fármaco para la concesión del Premio Alemán del Futuro. La investigación del innovador mecanismo de acción del medicamento se basa en el tratamiento con nitroglicerina, empleado desde hace 130 años: esta sustancia, utilizada inicialmente como explosivo, se aplica terapéuticamente en pacientes con angina de pecho.

En el organismo, la nitroglicerina libera óxido nítrico (ON), una sustancia que dilata los vasos sanguíneos y reduce la presión sanguínea pero se metaboliza muy rápidamente. El propio organismo también genera ON, pero en los pacientes con hipertensión pulmonar lo hace en muy pocas cantidades, lo que da lugar a un aumento de la presión en las arterias pulmonares. El nuevo principio activo estimula directamente a una enzima denominada guanilato ciclasa soluble (GCs) lo que la sensibiliza al ON del propio organismo. La GCs desempeña una función clave en el sistema cardiovascular y regula procesos fisiológicos muy importantes como la dilatación de los vasos sanguíneos. Los medicamentos que estimulan directamente a la GCs fortalecen o incluso sustituyen el efecto del ON y suponen un tratamiento prometedor para la hipertensión pulmonar.

Entretanto, ahora hay muchos indicios científicos de que los estimuladores de la GCs podrían también tener efectos positivos en muchas otras enfermedades cardiovasculares asociadas a trastornos en la vía de señalización del ON y la GCs. Bayer y su socio MSD mantienen una colaboración estratégica de ámbito mundial para investigar ese potencial mediante un amplio programa de estudios.

Sobre la Hipertensión Pulmonar

La hipertensión pulmonar (HP) es una enfermedad cardiopulmonar grave, progresiva y potencialmente mortal. En los pacientes con HP, la presión sanguínea en las arterias pulmonares es mucho más elevada de lo normal, lo que puede causar insuficiencia cardíaca y conllevar incluso a la muerte. Los pacientes con HP experimentan una gran limitación en sus capacidades físicas¬, con la consiguiente pérdida de calidad de vida.
Los síntomas más habituales de la HP —que se agudizan al realizar un esfuerzo— son la dificultad para respirar, agotamiento, mareos y desmayo. Al tratarse de síntomas poco específicos pueden transcurrir hasta dos años hasta un diagnóstico correcto. Sin embargo, un diagnóstico precoz que determine el tipo exacto de la HP resulta esencial, ya que el retraso en el inicio del tratamiento puede disminuir la esperanza de vida de los pacientes. Además, es importante mantener un estrecho seguimiento terapéutico para asegurarse de que los pacientes reciban en todo momento el tratamiento óptimo para su tipo de enfermedad y estadio de progresión.

Existen cinco tipos diferentes de HP. Cada una de ellas puede tener efectos distintos en los pacientes, y a menudo también existen diferencias en cuanto a las causas y las manifestaciones clínicas de la HP. Para tener las mayores posibilidades de éxito conviene que los pacientes sean tratados en una clínica especializada en HP.
La hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTEC) es un tipo de hipertensión pulmonar provocada por la llegada de coágulos a los vasos sanguíneos pulmonares procedentes de venas corporales distales (lo que se conoce como embolia pulmonar).

En lugar de ser eliminados por mecanismos propios del organismo como sucede normalmente, estos coágulos o trombos provocan la formación de tejido cicatricial obstruyendo de forma permanente una parte de las arterias pulmonares. Esto hace que, para captar oxígeno en los pulmones, la sangre procedente del ventrículo derecho del corazón deba ser bombeada a través de un número de vasos significativamente menor. La consecuencia es un aumento de la presión que puede acabar provocando la muerte por insuficiencia cardiaca. En muchos pacientes es posible una cura mediante una intervención quirúrgica que reabra las ramas obstruidas de las arterias pulmonares. Sin embargo, esta intervención no es posible en 20-40 por ciento de los pacientes con HPTEC, y en una proporción que llega hasta el 35 por ciento la enfermedad se mantiene o reaparece después de la cirugía. Estos pacientes necesitan un tratamiento farmacológico eficaz. Con el nuevo principio activo disponen por primera vez de un medicamento autorizado para ello.

En el caso de la hipertensión arterial pulmonar (HAP) también existe un aumento de la presión en los vasos pulmonares, pero en este caso la causa no reside únicamente en el estrechamiento de las arterias sino también en una proliferación celular incontrolada. La HAP puede tener origen genético o ser desencadenada por infecciones, determinadas toxinas y algunos medicamentos. Aunque existen varios medicamentos autorizados para tratar la HAP, el pronóstico para quienes la padecen sigue siendo desfavorable y se necesitan nuevas opciones terapéuticas.

El nuevo principio activo

El nuevo principio activo constituye un magnífico ejemplo de cooperación estrecha entre la industria alemana y el mundo académico para desarrollar un importante tratamiento innovador capaz de ayudar a pacientes gravemente enfermos de todo el mundo. El mecanismo de acción específico de la estimulación de la GCs y su relevancia médica fueron descubiertos por los científicos de Bayer en Wuppertal. Bayer llevó a cabo la investigación y desarrollo clínico del nuevo fármaco para el tratamiento de la hipertensión pulmonar en colaboración con destacados expertos del «grupo de excelencia cardiopulmonar» (ECCPS) de la universidad Justus Liebig de Giessen. Dicha colaboración fue el factor decisivo para el éxito del proyecto.

A partir de ella se realizaron estudios clínicos en centros especializados de toda Alemania. Los resultados confirmaron las grandes expectativas de la etapa temprana de investigación, con claros indicios de eficacia en los pacientes con HAP y HPTEC. A raíz de ello se iniciaron estudios de mayor tamaño en todo el mundo bajo la dirección del profesor Ghofrani, de la universidad de Giessen. Estos estudios confirmaron la eficacia y seguridad del nuevo medicamento y llevaron a su autorización por la Comisión Europea en marzo de 2014. En la actualidad, el fármaco está autorizado en más de 50 países, entre ellos Estados Unidos y Japón.